
¿Alguien se imagina que Berlín tuviera que cambiar el nombre de una Avenida de la Libertad para volver a poner una Avenida de las SS o de la Gestapo? Pues eso mismo está pasando en Alicante gracias al PP. Hace apenas dos semanas la Plaza de la Igualdad volvió a ser la Plaza de la División Azul. Ante esta dantesca situación hablamos con María José Espuch, concejala de Educación y Memoria Histórica del Ayuntamiento de Alicante para que comparta con nosotros como ha vivido estos hechos y su labor al frente de la delegación de Memoria Histórica.
El Partido Popular ha puesto en duda la utilidad de la concejalía de Memoria Histórica. ¿Por qué crees que es importante que un Ayuntamiento como el de Alacant la tenga?
Precisamente porque después de 20 años ha llegado un gobierno progresista y queremos recuperar y sacar a la luz todo lo que el PP ha querido tapar, han hecho grandes esfuerzos por tapar a la ciudadanía toda nuestra historia. Creemos que es muy importante divulgar tanto a los alicantinos y alicantinas como a la gente que nos visita nuestra propia historia vivida, y también poder tener un recurso turístico, pues llama mucho la atención la idiosincrasia vivida en Alicante.
¿Cómo se ha llevado el proceso de aplicación de la Ley de la Memoria Histórica en Alicante?
Queremos dejar claro que no hemos errado en el proceso, guiándonos en todo momento por los técnicos municipales, incluyendo el secretario del ayuntamiento. Las grandes ciudades estamos exentas de llevar al pleno el nombramiento de calles, ya que en las grandes ciudades los plenos están muy vacíos de contenido, aprobándose en la Junta de Gobierno Local. Por eso precisamente nosotras, para favorecer la participación de otras personas, creamos una comisión no permanente del pleno, invitando a todos los partidos con representación en el consistorio, incluyendo las juntas de distrito que son la máxima representación de la asociaciones de vecinos (cinco juntas), un representante de los comerciantes, cuatro de la Universidad, Alicante Vivo y la Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de Alicante. En un primer momento presentamos unos criterios objetivos que son aprobados por unanimidad (con el voto favorable del PP y Ciudadanos), esto fue en abril, íbamos trabajando recogiendo nomenclaturas desde la ciudadanía para las nuevas calles. En octubre se presenta la propuesta en la comisión con los votos en contra del PP y Ciudadanos, pero con el voto favorable de todos los representantes de la sociedad civil junto a los tres partidos del gobierno y en noviembre el PP nos llevó al juzgado alegando un defecto formal en el procedimiento. Nosotros nunca hemos temido ir a pleno, de hecho, podríamos haber aprovechado el mes de octubre, pues había dimitido el Portavoz de Ciudadanos y no existía sustituto, por lo que teníamos mayoría en el pleno. Aun así, Nerea Belmonte no creo que hubiera votado en contra. Pero nosotros decidimos seguir el camino marcado por los técnicos municipales.
Cuando nos llegó del juzgado el auto exigiendo la reposición de las placas, acordamos con el Alcalde y el Concejal de Estadística cumplir con la resolución, pero dejando en evidencia al Partido Popular, quedando en ridículo porque en pleno siglo XXI nos obligaba a reponer placas fascistas, que ha sido toda la política que han hecho en dos años de oposición.
Además, desde la Concejalía de Memoria Histórica quisimos dar protagonismo a las cuatro placas más simbólicas, que creo que la sociedad civil podría manifestar su opinión respecto de la actitud del Partido Popular, que es la que al final dio su apoyo y participó en el cambio de las calles.
¿Crees se ha intentado centrar todo el debate en la colocación de las placas destacando todas las molestias que se le genera a la ciudadanía con el cambio?
No se genera ningún problema administrativo para el ciudadano con el cambio de las placas, pues a día de hoy toda esta información la gestiona el ayuntamiento y realiza estos cambios telemáticamente. Está informatizado, por lo que no hace falta cambiar cuentas bancarias, ni el agua, ni la luz, ni el DNI, siquiera. Este argumento se ha utilizado precisamente para manipular a la gente y crispar el ambiente. Aun así, esta reacción tiene mucho que ver con la falta de memoria y que esos recuerdos hayan sido tapados y olvidados. Como la gente no sabe quién es Adolfo Muñoz Alonso (falangista), al final nos quedamos con que nos han cambiado la calle, pero es que tener el nombre de una persona en una calle es un honor y nosotros lo único que hacemos es sustituir a esas personas que no merecen ser honradas por personas que han luchado por la democracia y la libertad. La historia siempre estará ahí, pero tener una calle en una ciudad es un honor, y ese honor hay que ganárselo, no imponerlo tras haber colaborado en un alzamiento militar, sin respetar los ideales y pensamiento de los demás y que han llegado a fusilar a personas por no pensar igual que ellos.
En países como Alemania, existe consenso sobre el daño que realizó el fascismo. ¿Por qué crees que partidos como el Partido Popular son tan ambiguos respecto a esta cuestión?
Porque Franco murió en la cama, y es muy significativo que un dictador muera en la cama y que tras ella se tramase esa transición que no hiciera que saliera a la luz todo lo que debía haber salido. Para curar una herida, se requiere primero sanarla bien para después coser, de lo contrario podrías estar cosiendo algo que por dentro podría pudrirse. Siendo Concejala de Educación, cuando recibo Erasmus de otros países europeos se sorprenden mucho de ver que en el Salón de los Alcaldes del Ayuntamiento de Alacant están los alcaldes de la dictadura elegidos a dedo, y preguntan mucho porque les inquieta este hecho. Se llevan las manos a la cabeza cuando saben que hasta el pasado noviembre el dictador Francisco Franco fuera alcalde perpetuo de este municipio. Al final, acabamos siempre hablando de memoria histórica. Llevamos cuarenta años de retraso en valores democráticos respecto del resto de Europa, cosas inconcebibles en otros países, aquí está normalizado, y eso es porque no se ha realizado un juicio de valor de lo que supuso la dictadura en nuestro país, existiendo, además, mucho miedo posteriormente a la dictadura. Precisamente, estamos realizando una recogida de relatos a personas mayores para no perder la memoria que nos queda, y esas personas empiezan siempre hablando con mucho miedo todavía por las represalias que puedan sufrir sus familias, sus hijos e hijas, en el trabajo.
¿Crees que volveremos a tener nuestras calles libres de fascismo?
Sí, estoy convencida. Esperemos que, antes de acabar la legislatura, este tema se haya resuelto.
¿La feminización de las calles puede haber generado rechazo?
No tanto la feminización como la ideología que las acompañaba, pues se ha querido vender que eran mujeres comunistas, anarquistas, etc. Por ejemplo, a Clara Zetkin la han tachado de anarquista, pero se consideró que merecía una calle por ser la precursora del 8 de marzo, día de lucha que todas las mujeres seguimos celebrando y reivindicando, incluido el Partido Popular. Ellos pretenden politizar propuestas que eran perfectamente asumibles por el consenso que generan. ¿Qué daño le hace al Partido Popular María Montessori? ¿Qué daño le hace al PP Isadora Duncan? ¿Las maestras de la República? Me imagino que un poco de alergia sí que les generará, pero es que estas mujeres realizaron una labor de alfabetización tan importante jugándose la vida por ser maestras que merecían un espacio en nuestras calles.
El callejero alicantino merecía esta feminización, pues parece que las mujeres no hayan existido.
Se ha centrado el foco del trabajo del área de la memoria histórica en las placas, pero también se están trabajando otras muchas líneas. ¿Nos puedes hablar de ello?
Sí. Lo primero, eliminar todos los cargos honoríficos a todos los fascistas y nazis que todavía tenían medallas de oro de la ciudad. Estamos recuperando todos los emplazamientos donde hay defensas antiaéreas en esta ciudad. Alicante era una ciudad de retaguardia, por lo que no hubo batalla como tal. Sí que fue la ciudad más bombardeada y muy machacada por ser la última ciudad republicana, por haber muerto aquí José Antonio Primo de Rivera y por muchos otros motivos.
Estamos recuperando senderos y rutas visitables y accesibles para que alicantinos puedan visitar por ejemplo la defensa antiaérea de Cap de l’Horta, donde ya tenemos la aprobación de la autoridad portuaria para intervenir o la Serra del Molinet y Serra Grossa. Con el Estado estamos trabajando para que nos cedan la refinería de la Británica y para este año tenemos un proyecto importantísimo, que es el Centro de recuperación de la Memoria Histórica y la Guerra española, que el PP inauguró de cualquier manera y contando los acontecimientos de forma cuestionable. Se tirará abajo parte del edificio construido con uralita, que además se comunicaba un parquin con la sala expositiva, haciendo poco agradable la misma por las molestias que causaba aquél, había filtraciones y aseos no accesibles. Decidimos cerrarlo, pues no era digno mantener abierto dicho espacio.
También estamos trabajando para recuperar la memoria del casco antiguo de Alicante, sembrando rutas que puedan ayudarnos a entender que sucedió en nuestra ciudad.
Y por supuesto trabajar para reabrir los refugios, entre los dos castillos calculamos que existen unos treinta. Ahora mismo tenemos Séneca abierto, Balmis acaba de abrirse. Poner en valor todo esto, porque Alicante tiene mucho más que aportar que sol y la playa.
Berlín es un ejemplo de cómo la memoria histórica puede servir tanto para la concienciación como un bien cultural. ¿Crees que Alicante puede ser el referente de la lucha democrática y las libertades de España?
Precisamente, trabajamos por ello. Debemos apartar los espejismos revanchistas y ver más allá y darnos cuenta del potencial que tiene Alicante con respecto a esto. Recibimos correos electrónicos de gente de Japón y EEUU interesándose por nuestra historia, por los bombardeos que aquí. A día de hoy británicos visitan Alacant para realizar una ruta que es descrita en un libro muy popular en Reino Unido porque el Capitán Dickson era galés. Hacen la ruta señalada en ese libro y nosotros lo estamos dejando pasar, invisible ante nosotros, y tenemos un recurso turístico para explotar, con una historia muy dura, pero bonita también, y que debe salir a la luz.
Para la juventud en general y las organizaciones políticas juveniles en general, ¿qué papel crees que debemos tener al respecto?
Nuestro principal objetivo es llegar a la gente joven, pues el primer paso para que toda nuestra historia se transmita es llegar a todos vosotros. La gente joven debe conocer quién fue Franco, que la guerra no fue una guerra entre iguales o hermanos, sino un alzamiento militar y un golpe de Estado que eliminó, además, derechos adquiridos que luego hemos tardado mucho en recuperar. No nos olvidemos que en la República ya existía el divorcio, la libertad de voto para la mujer y muchos otros derechos reconocidos que con el alzamiento militar, la guerra, la postguerra y la posterior dictadura se perdieron.
Y tenemos un objetivo muy claro que es llegar a primaria y secundaria, adaptando los contenidos, pero no podemos terminar la educación obligatoria sin saber nada absolutamente de nuestra historia del siglo XX.
Pedro Pombero y Sergio Agueitos
Coordinador de las comarcas del sur y Coordinador de Territoriales de Joves amb Inicaitiva-Compromís