25N: Violencia machista, violencia cultural y social hacia la mujer.

¿Cómo explicar que quien te quiere, te pueda matar?

No se puede explicar, porque no es cierto. No es amor, todas sabemos explicar y definir el amor y en esas palabras nunca entrarían conceptos que se relacionasen con violencia. Y entonces, ¿Qué hay detrás de estos sucesos?

 

La respuesta es rápida pero no sencilla: CULTURA MACHISTA.

Nos convencemos de que la sociedad vive inmersa en un progreso imparable, de nuevas tecnologías, productos innovadores y nos creemos que es el único avance a aspirar. Pero nos olvidamos de que las relaciones humanas son aquellas que debemos cuidar. Parece que el individualismo de esta modernidad fría y tecnológica hace que parezca más difícil empatizar con las personas que convivimos o con aquellas que siendo personas y humanas sufren.

Nos rodeamos de una cultura, que ni mucho menos es antigua o tradicional. Vivimos en una “actualidad” que es nuestra, de la sociedad en la que vivimos y que mueven discursos que creamos conjuntamente a través de nuestras propias relaciones personales, o a través de aquello que escribimos en las redes sociales, compartimos, admiramos o le damos “like”. De la misma forma lo hacemos con los programas, series y películas que situamos con mayores índices de audiencia; muchas de ellas retratan a la mujer como mero escaparate, o como el atractivo secundario a la acción e incluso como el premio del gran vencedor.

Nuestra ropa, colonia y zapatos la venden imágenes prefabricadas que nos intentan convencer sobre ideales de vida en los que tampoco se nos valora por lo que somos, sino por el físico que deberíamos tener o lo que seremos para complementar a otros.

Esto lo creamos entre todas o al menos su aprobación en la sociedad, y genera discursos de lo que vale la mujer y para lo que debe desempeñar su tiempo. Estos discursos aunque nuevos, no nos empoderan como personas sino como cosificaciones en estereotipos: “superwomans” “sexy-girls” “siempre joven” “delgada para el éxito”

Y son actuales, no nos engañemos. Claro, que venimos de una “educación”, y claro que venimos de una familia que tuvo una “educación”, y claro que todo ello nos condiciona, pero se puede aprender en todo momento a ser mejor y a relacionarte en condiciones de igualdad con las demás.

Como mujer joven, me veo sometida a continuas presiones e ideales sociales por los que me debo de regir para obtener éxito o simplemente para ser aceptada por las demás personas. Y ¿dónde ves la alternativa?, ¿dónde la encuentras? ¿A caso debe de aparecer en tu mente por casualidad?, ¿o debes sufrir hasta estar harta y reaccionar?

Debemos trabajar todas unidas para cambiar estos discursos y dinámicas sociales, adoptar una postura crítica y ponernos “las gafas de género” que hacen ver la vida desde la perspectiva feminista que se aleja de la cultura del odio y reivindica la posición de la mujer en condiciones de igualdad. Esto es lo que debemos reproducir en sociedad.

Hoy se condena socialmente la violencia machista, por el cúmulo de sus manifestaciones durante el año y resaltando las muertes que ha dejado consigo, aunque sin olvidar todas las anteriores, que han marcado a familias y personas que se relacionaban con las numerosas víctimas que han sido asesinadas. Pero no se nos pueden olvidar aquellas mujeres que siguen inmersas en relaciones que las dominan, las humillan, las secuestran y maltratan.

Nos queremos vivas y libres!

 

Raquel Peris

Joves amb Iniciativa comarques de l’Horta

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